El sublime encanto del microcemento, sí, porque nos trae a la memoria reminiscencias de las maravillas de nuestra Edad Media, del maravilloso arte arquitectónico de esa época, la belleza de los grises como claustros monásticos, los templos, las basílicas bizantinas, las catedrales con sus atrevidas bóvedas, la nobleza de sus naves solitarias, mágicas, misteriosas, sus ojivas, ábsides, arcos, todo dotado de una sinfonía en grises en tonos quebrados.

Al recordar tanta majestuosidad unida a tanta belleza, tanta grandeza unida a tanto gusto, y tan pasmosa armonía entre el silencio y la luz, las sombras y los grises...es que hoy os decimos que nos sentimos bendecidos con este material, y orgullosos de ofrecerlo, creado para las actuales y futuras generaciones.